Por fuera parece que puedes con todo, pero estás cansada de no tener tiempo para ti.Soy Gema y acompaño a mujeres a priorizarse sin sentirse egoístas.
No necesitas dejar de cuidar a los demás. Necesitas priorizarte a ti misma para hacerlo.
Te lo cuento en un vídeo
Dale al playSabes lo que te sucede, pero te cuesta aceptarlo y actuar.
Dime cómo te sientes
y te digo si PRIORÍZATE te puede ayudar.
Poner un límite se aprende. Sostenerlo cuando aparece la culpa es lo que no resulta sencillo, y eso es justo lo que trabajo contigo.
Te has acostumbrado a cuidar, atender y tener en cuenta a todos, menos a ti.
Una sesión semanal el primer mes y después adaptamos el ritmo a tu situación.
Los ejercicios que realices, después los trabajamos juntas. No vas a estar sola.
Un espacio para expresar lo que estás viviendo, y yo me adapto a tu proceso.
A lo largo del proceso trabajamos:
Mi formación no es solo un listado de títulos: cada una responde a una parte concreta de lo que trabajamos juntas.
Nací con huesos de cristal y sufrí bullying. Durante años viví lo que significa que te miren y te traten mal, y cómo eso influye en la imagen que construyes de ti misma. Yo también tuve que trabajar mi autoestima, mis límites y mis miedos.
No te cuento esto para dar pena, ni mi historia tiene por qué parecerse a la tuya. Te lo cuento porque de ahí viene lo que puedo aportarte: haber tenido que aprender a sostenerme y haberlo completado después con formación.
Mis huesos podían ser frágiles, pero mis límites
no tenían por qué serlo.
GemaGema Collado · Autoestima y relaciones
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Lo sé. La diferencia es que aquí no recibes contenido para hacerlo sola: hay dieciséis sesiones individuales conmigo y ejercicios que corrijo yo, uno a uno.
No te voy a garantizar un resultado, porque nadie honesto puede hacerlo. Lo que sí te digo es que no te vas a quedar sola intentando aplicarlo: si algo no encaja, lo vemos juntas y lo ajustamos en la siguiente sesión.
Priorizarte no significa que quieras menos a los demás. No trabajo para que dejes de cuidar a nadie, sino para que puedas seguir cuidando sin desaparecer tú en el proceso.
Puede pasar. Por eso el proceso no se queda en aprender a poner límites: trabajamos también cómo sostener la incomodidad que aparece después, que es donde casi todo el mundo se cae.
Está pensado para una vida real: una sesión semanal el primer mes y después un ritmo más pausado, con ejercicios prácticos y muy accesibles.
No, es un acompañamiento para que aprendas herramientas y tengas tus propios recursos. Si necesitas otro tipo de atención, te lo diré y te derivaré a otro profesional. Y si sigues algún tratamiento médico, no te voy a pedir que lo dejes.
No tienes que saber exactamente qué te pasa ni por dónde empezar.